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Cada persona vive su sexualidad de una forma única siendo una fuente importante de gratificación o motivo de frustración y malestar. Si crees que puedes estar padeciendo un trastorno sexual, contacta con nosotros, y realizaremos una evaluación exhaustiva de tu caso. El diagnóstico sólo puede ser realizado por un profesional.

Las disfunciones sexuales, están presentes en un alto porcentaje en la población general, convirtiéndose en causa de problemas personales y de pareja e impidiendo la satisfacción sexual de la persona. Las disfunciones sexuales más frecuentes son:

 

Trastornos del Deseo Sexual

A. Deseo Sexual Hipoactivo:

Este trastorno se caracteriza por presentar un interés anormalmente bajo por las conductas sexuales (el coito, la masturbación...) y por la ausencia o déficit en las fantasías sexuales. Las personas con deseo sexual hipoactivo, no suelen iniciar contactos sexuales, sin embargo, en caso de llevar a cabo una conducta sexual, no presentan problemas para alcanzar el orgasmo, ya que el funcionamiento sexual no está alterado.

Este problema es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Presentar una autoestima o una imagen corporal negativas, tener un trastorno del estado de ánimo (depresión...) o de ansiedad, pasar por dificultades en la pareja o haber sido objeto de abusos sexuales en el pasado, son los factores psicológicos que probabilizan el que se desarrolle este trastorno.

B. Trastorno por aversión al sexo:

Se caracteriza por evitar activamente el contacto genital con la pareja, por presentar miedo (que puede llegar a la ansiedad extrema) o repulsión al intentar un contacto sexual.

Las causas de este trastorno suelen relacionarse con actitudes negativas hacia el sexo condicionadas por la educación sexual recibida, experiencias de abuso sexual o por haber sido presionado por la pareja para realizar prácticas sexuales no deseadas. La Modificación de Conducta se considera el tratamiento de elección para el abordaje de este trastorno

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Trastornos de la excitación sexual

A. En la mujer:

Se caracteriza por la incapacidad para conseguir o mantener la lubricación y dilatación vaginal, la vasocongestión pelviana y la tumefacción de los genitales externos propios de la fase de la excitación.

B. Trastorno de erección en el hombre:

Se caracteriza por presentar dificultad o imposibilidad por conseguir una erección firme que permita el coito. El trastorno de erección puede ser total (si hay ausencia de erección) o total (si se produce cierta erección, pero no suficiente como para permitir el coito). Se estima que afecta al 7% de los varones

Las causas de este trastorno pueden ser de índole orgánico o psicológico. Entre los factores orgánicos, cabe citar los bajos niveles de testosterona, factores vasculares, lesiones neurológicas, lesiones en los genitales... La impotencia puede aparecer secundaria a una enfermedad o al uso de determinados medicamentos.

Los factores psicológicos son la causa más frecuente de trastornos de erección.

La preocupación por tener una erección apropiada, con la consiguiente incapacidad para abandonarse al erotismo, está presente en la mayor parte de los casos. La falta de erección es una respuesta aprendida ante la excitación sexual en un determinado contexto ambiental y social, es decir, se desencadena al asociar la interacción sexual con una situación frustrante y ansiógena. El psicólogo es el científico de la conducta humana, especialista en el manejo de las leyes del aprendizaje de conductas y, en el caso de ICC | Instituto Ciencias del Comportamiento, experto en las técnicas dirigidas a la modificación de dichas conductas, que han demostrado ser eficaces

 

Trastornos orgásmicos

A. Dispareunia:

Consiste en la aparición de dolor (desde una leve molestia, a un dolor agudo) durante el coito o antes o después del mismo, afectando tanto a hombres como a mujeres.

El dolor puede aparecer en todas las relaciones coitales, sólo en algunas, o en determinadas posturas. Para hablar de dispareunia es necesario que el dolor aparezca de forma frecuente y durante amplios periodos de tiempo.

En las mujeres el dolor puede estar localizado en la zona externa o interna de la vagina, en el fondo de la región pélvica o el abdomen y puede percibirse como ardor, dolor cortante o contracción. Entre las causas del trastorno se encuentran cierto tipo de deformaciones o trastornos orgánicos, infecciones, enfermedades, el consumo de algunas sustancias, la escasa lubricación vaginal, o el uso de determinados productos que irritan la vagina. Entre las causas psicológicas se encuentran una información inadecuada sobre el sexo, miedo al coito, una historia de aprendizaje de experiencias anteriores dolorosas...

En los varones consiste en dolor en la eyaculación, que se puede localizar en los órganos sexuales externos o en los internos. Las causas más frecuentes son las infecciones. Sin embargo, los factores psicológicos están muy presentes: educación inadecuada, miedo al coito, historia de aprendizaje, etc, y será imprescindible su modificación para la resolución del problema.

B. Vaginismo:

Se caracteriza por la contracción automática de los músculos que rodean la entrada a la vagina, cerrando la abertura vaginal e impidiendo que se produzca el coito o dificultándolo (en los casos más leves). Esto se produce con independencia de que la mujer tenga una excitación adecuada y disfrute de los juegos sexuales.

Una vez aprendido el reflejo de contracción, aparece siempre que se estimule la entrada a la vagina o las zonas adyacentes.

En la mayoría de los casos, el vaginismo tiene origen psicológico, siendo determinante la historia de aprendizaje de la persona (se ha asociado una experiencia dolorosa a una situación de relación sexual). Otros factores que pueden desencadenar el vaginismo son: haber tenido una educación sexual punitiva, haber sido objeto de abuso, ansiedad... La Terapia de Conducta ha demostrado ser el tratamiento de elección para los trastornos de vaginismo.

Las disfunciones sexuales según su inicio y los contextos en los que aparecen, se clasifican en:

o Primario: Si el trastorno está presente desde el inicio de la actividad sexual, y no ha habido un momento de funcionamiento normal.

o Secundario: Si el trastorno ha aparecido tras un periodo de actividad sexual normal.

o Selectivo: El trastorno aparece sólo en determinadas situaciones, por ejemplo en contactos sexuales con una pareja, pero no con otras.

o General: El trastorno aparece en todas las situaciones, y con todas las parejas.

Los factores psicológicos han demostrado ser determinantes como factores que predisponen, desencadenan y mantienen los trastornos sexuales. Entre los factores más influyentes se encuentran los siguientes: haber recibido una educación sexual inadecuada, haber tenido experiencias traumáticas, ciertos problemas de relación de pareja (dificultad de comunicación, infidelidad...), reacciones inadecuadas ante la aparición de algún problema sexual esporádico, pérdida de interés o miedo a determinadas interacciones sexuales, ciertas actitudes hacia la sexualidad, adopción de rol de espectador, conducta poco hábil sexualmente, presencia de otros trastornos psicológicos.

La Terapia de Conducta ha demostrado ser eficaz en la solución de los trastornos sexuales. Más del 90% de los casos se resuelven con éxito. En ICC | Instituto Ciencias del Comportamiento tenemos una amplia experiencia en el tratamiento de este tipo de trastornos.

 

 

 

 



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