

La ansiedad prepara al organismo para la lucha o huída ante un peligro o amenaza. Se considera desadaptativa o de carácter clínico cuando aprendemos a responder de forma "ansiosa" ante situaciones en la saliencia de dicha respuesta, las formas de ocultarla, reducirla, prevenirla, o soportarla con malestar, interfieren con el funcionamiento de la persona en ese contexto.
Las manifestaciones o quejas más frecuentes son del tipo: "Me siento muy preocupado la mayor parte del tiempo, a veces me siento fatal sin razón aparente y de forma repentina, siento palpitaciones, sudor, mareo, dolor en el pecho, problemas gastointestinales, fatiga, cansancio, sensación de ahogo, de irrealidad, miedo a perder el control, incluso a veces pienso que me voy a volver loco o a morir","acabo de vivir un suceso traumático y no puedo superarlo", "me da miedo conocer gente nueva".
Los intentos de prevenir o reducir estas manifestaciones de ansiedad, aumentan su frecuencia tienden a generalizarse a otros contextos, interfiriendo cada vez más en la vida social, laboral o familiar de la presona. Dependiendo de las caracteristicas de dicha respuesta de ansiedad y de los contextos en que se den, se habla de diferentes trastornos de ansiedad:
Trastorno de Pánico
Se caracteriza por un miedo intenso a la aparición repentina y sin aviso de síntomas de ansiedad intensos, denominados ataque de pánico. Si usted experimenta un ataque de pánico, muy probablemente su corazón latirá con fuerza y se puede sentir débil, mareado o con la visión borrosa. Las manos pueden experimentar hormigueo o sentirlas entumecidas, así como experimentar excesivo calor o frío. También puede sentir nauseas, dolor en el pecho o sensación de ahogo, sentido de irrealidad o miedo a una muerte inminente o pérdida de control. Es posible que crea que está teniendo un ataque cardíaco, se está volviendo loco o se halla al borde de la muerte.Por este motivo, se habla de "miedo al miedo". Las personas con este tipo de problemas tienden a evitar cualquier situación en las que se sienten que no podrían recibir ayuda o escapar si se produjera un ataque de pánico. El resultado es un deterioro de una o más facetas de la vida de la persona. Los trastornos de pánico afectan a un 2,5% de la población y la distribución de casos por sexo es del doble de casos en mujeres que en hombres.
Agorafobia
La agorafobia consiste en la presencia de miedo y evitación a estar en lugares o situaciones de los cuales pueda ser difícil o embarazoso escapar, o en los que pueda no disponerse de ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares La persona evita las situaciones temidas y/o las soporta con gran ansiedad o malestar. Generalmente, tiene la necesidad urgente de estar acompañada. Otras veces, el miedo es resultado de la anticipación de que vuelva a sufrirse un episodio de pánico o síntomas temidos en lugares donde ya se vivieron o situaciones percibidas como similares. En general, es la evitación la que va restringiendo el desenvolvimiento de la persona en el día a día. En otros casos, la persona mantiene el nivel de actividad previo, pero a costa de un gran malestar.
Fobias Específicas
Presencia de ansiedad o miedo intenso y persistente clínicamente significativos a objetos, animales, personas o situaciones concretas (altura, ascensores, túneles, conducir por autopistas, agua, volar en avión, serpientes y sangre, etc.) que no pueden producir un daño real. La evitación de estas situaciones mantienen y reafirman el miedo, a pesar de ser conscientes de lo irracional de sus miedos. Normalmente los síntomas son más intensos cuando se está más próximo al estímulo fóbico y la posibilidad de huida es baja. Del 10 al 11,3% de la población general presenta algún tipo de fobia específica.
Fobia Social o Ansiedad Social
Miedo persistente e intenso a situaciones sociales o actuaciones en público, es decir, que implican la presencia o contacto con otras personas, por miedo a que resulten embarazosas, a ser juzgado o evaluado negativamente, humillado o incluso que se le reconozcan signos de sentir vergüenza. Las manifestaciones son las propias de respuestas de ansiedad que hemos visto ya, si bien en este caso se acompañan de una valoración negativa de uno mismo, sentimientos de desaliento y de falta de valía. Dichas situaciones suelen evitarse o soportarse con gran malestar interfiriendo de forma significativa en la vida de la persona ya que la mayoría de las actividades que realizamos se desarrollan en contextos sociales. Este es una característica que diferencia a la persona con fobia social de la persona tímida (estilo personal que no limita el funcionamiento diario). Se estima que del 3 al 13% de la población general presenta este problema.
Trastorno de Ansiedad Generalizada
Se caracteriza por ansiedad y preocupación excesivas a un amplio abanico de situaciones. Suelen presentar inquitud, fatiga, dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño, en resumen una constante tensión y preocupación a lo largo del día por cuestiones relacionadas con el estado de salud, familia o trabajo, pero, sin encontrar situaciones o hechos que justifiquen o expliquen tal respuesta. Dado que la intensidad de la ansiedad es menor, son menos frecuentes las conductas de evitación. Las respuestas de ansiedad son desproporcionadas en relación con las posibles consecuencias del acontecimento temido. Más del 5% de la población general presenta este trastorno, siendo mucho más frecuentes en mujeres que en hombres.
Trastorno de Estrés Postraumático
El trastorno de estrés postraumático implica la presencia de síntomas persistentes de ansiedad que siguen a una situación especialmente estresante donde la vida o integridad física de la persona u otras personas se ven amenazadas o seriamente afectadas. Por ejemplo: ser secuestrado, ser víctima de agresiones sexuales, robos, observación de accidentes con resultado de personas muertas o amputadas, torturas, encarcelamiento, ser víctima o testigo de catástrofes naturales, etc.
Todo lo que pueda recordarles el trauma puede ser altamente angustioso (sueños, pesadillas, o episodios disociativos tamibén denominados flashback), lo que les llevaría a evitar ciertos lugares o situaciones que traen a la memoria recuerdos del suceso traumático. Entre el 1 y el 14% de la población general presenta este trastorno y los síntomas suelen aparecer en los tres meses posteriores al hecho traumático, aunque no siempre. Si estos síntomas aparecen durante el mes siguiente al episodio traumático se denomina Trastorno de Estrés Agudo.
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