

Sindrome postvacacional
El Sindrome Post-vacacional no es una enfermedad mental, sino un estado de animo temporal ...
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El propósito de la ansiedad es preparar nuestro organismo para protegernos luchando o huyendo de un peligro o amenaza. Esto quiere decir que la ansiedad, en sí misma, es útil. Sin embargo, cuando el estímulo que interpretamos como amenazante no lo es, puede convertirse en una respuesta desadaptativa.
La ansiedad de carácter clínico se manifiesta por la preocupación y activación general del organismo ante la presencia de una situación estimular que interpretamos como amenazante. A continuación recogemos las manifestaciones de ansiedad más comunes en consulta:
Los intentos de prevenir o luchar contra estas manifestaciones de ansiedad irracional suelen derivar en un aumento de la frecuencia e intensidad de estas respuestas de ansiedad llegando a interferir de forma significativa con el adecuado desarrollo de la vida social, laboral o familiar, conformando así los criterios para el diagnóstico de un trastorno de ansiedad. Cada trastorno de ansiedad tiene unas características, génesis y un tratamiento adecuado particular, siendo determinante la actuación de un profesional para su resolución.
Ahora es posible conocer tu perfil respecto a este y otros parámetros
psicológicos a través de pruebas fiables y sencillas. Consulta
nuestra sección clínica
online o directamente una descripción de los test
disponibles.
Trastorno
de pánico
Las personas con trastorno de pánico experimentan sentimientos de terror o pánico inesperados, es decir, temen la aparición repentina y sin aviso de síntomas de ansiedad intensos, un ataque de pánico. Si usted experimenta un ataque de pánico, muy probablemente su corazón latirá con fuerza y se puede sentir débil, mareado o con la visión borrosa. Las manos pueden experimentar hormigueo o sentirlas entumecidas, así como experimentar excesivo calor o frío. También puede sentir nauseas, dolor en el pecho o sensación de ahogo, sentido de irrealidad o miedo a una muerte inminente o pérdida de control. Es posible que crea que está teniendo un ataque cardíaco, se está volviendo loco o se halla al borde de la muerte.Por este motivo, se habla de "miedo al miedo". En general las personas con este tipo de problemas tienden a evitar cualquier situación en las que se sienten que no podrían recibir ayuda o escapar si se produjera un ataque de pánico. El resultado es un deterioro de una o más facetas de la vida de la persona. Los trastornos de pánico afectan a un 2,5% de la población y la distribución de casos por sexo es del doble de casos en mujeres que en hombres. Se distinguen dos subtipos:
En general, el trastorno de pánico con o sin agorafobia es uno de los trastornos de ansiedad más fácilmente tratables bajo la dirección de un psicólogo profesional de la terapia de conducta.
Agorafobia
La agorafobia consiste en la presencia de miedo y evitación a
estar en lugares o situaciones de los cuales pueda ser difícil
o embarazoso escapar, o en los que pueda no disponerse de ayuda
en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares
–sensación de ahogo, taquicardia, mareos, despersonalización,
desrealización, pérdida del control de esfínteres, nauseas.
Como consecuencia de este miedo, la persona evita las situaciones
temidas, las soporta con gran ansiedad o malestar y, generalmente,
tiene la necesidad urgente de estar acompañada. Otras veces,
el miedo es resultado de la anticipación de que vuelva a sufrirse
un episodio de crisis de pánico en lugares donde ya se vivió
uno o situaciones percibidas como similares. En general, es la
evitación la que va restringiendo el desenvolvimiento de la persona
en el día a día. En otros casos, la persona mantiene el nivel
de actividad previo, pero a costa de un gran malestar.
Presencia de ansiedad o miedo intenso y persistente clínicamente significativos a objetos, animales, personas o situaciones concretas (altura, ascensores, túneles, conducir por autopistas, agua, volar en avión, serpientes y sangre, etc.) que no pueden producir un daño real. En ocasiones son el resultado de la exposición a situaciones, objeto u animales específicos o cuando anticipa su aparición que son seguidos por comportamientos de evitación .Las personas que padecen dichas fobias son conscientes de lo irracional de sus miedos, sin embargo intentar enfrentarse a ellos o incluso pensar en hacerlo puede generar ansiedad elevada o gran malestar.
Dicha ansiedad puede adquirir la forma de una crisis de angustia situacional (más o menos relacionada con una situación determinada). Normalmente los síntomas son más intensos cuando se está más próximo al estímulo fóbico y la posibilidad de huida es baja. Cuando estos síntomas se presentan por al menos 6 meses e interfieren significativamente con la vida del paciente se puede diagnosticar una fobia específica (animal, ambiental, a la sangre, inyecciones, daño, situaciones, etc.). Del 10 al 11,3% de la población general presenta algún tipo de fobia específica.
Las fobias específicas tienen un tratamiento sencillo y eficaz bajo tratamientos basados en Terapia de Conducta.
Fobia
Social o Ansiedad Social
Miedo persistente e intenso a situaciones sociales o actuaciones en público, es decir, que implican la presencia o contacto con otras personas, por miedo a que resulten embarazosas, a ser juzgado o evaluado negativamente, humillado o incluso que se le reconozcan signos de sentir vergüenza. Las manifestaciones físicas, emocionales y a nivel de pensamiento son las típicas propias de respuestas de ansiedad que hemos visto ya, si bien en este caso se acompañan de una valoración negativa de uno mismo, sentimientos de desaliento y de falta de valía.
Dichas situaciones suelen evitarse o soportarse con gran malestar interfiriendo de forma significativa en la vida del paciente ya que la mayoría de las actividades que realizamos se desarrollan en contextos sociales. Este es un rasgo que diferencia a la persona con fobia social de la persona tímida, siendo este último rasgo una caracteristica del estilo personal de la persona que no implica una limitación significativa de la vida diaria.
Los síntomas deben aparecer, al menos, durante un periodo de 6 meses. Se estima que del 3 al 13% de la población general presenta este problema.
Trastorno
de ansiedad generalizada (TAG)
Se caracteriza por ansiedad y preocupación excesivas durante más de 6 meses referentes a un amplio abanico de situaciones. Suelen presentarse inquitud, fatiga, dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño, en resumen una constante tensión y preocupación a lo largo del día por cuestiones relacionadas con el estado de salud, familia o trabajo, pero, sin encontrar situaciónes o hechos que justifiquen o expliquen tal respuesta. La intensidad, duración o frecuencia de la ansiedad y preocupaciones son desproporcionadas en relación con las posibles consecuencias del acontecimento temido. Más del 5% de la población general presenta este trastorno.
El trastorno de ansiedad generalizada es mucho más que la ansiedad normal que se suele experimentar con el día a día, sin embargo no suele ser muy discapacitante para la persona que lo sufre. Este trastorno, a diferencia de la mayoría de los trastornos de ansiedad no presenta conductas de evitación. Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres.
Trastorno
de estrés postraumático
El trastorno de estrés postraumático implica la presencia de síntomas persistentes (más de un mes) de ansiedad o activación (temor intenso, desesperanza, miedo extremo) que siguen a una situación especialmente estresante donde la vida o integridad física del individuo u otras personas se ven amenazadas o seriamente afectadas. Por ejemplo: ser secuestrado, ser víctima de agresiones sexuales, robos, observación de accidentes con resultado de personas muertas o amputadas, torturas, encarcelamiento, ser víctima o testigo de catástrofes naturales, etc.
Todo lo que pueda recordarles el trauma puede ser altamente angustioso (sueños, pesadillas, o episodios disociativos tamibén denominados flashback), lo que les llevaría a evitar ciertos lugares o situaciones que traen a la memoria recuerdos del suceso traumático. Entre el 1 y el 14% de la población general presenta este trastorno y los síntomas suelen aparecer en los tres meses posteriores al hecho traumático, aunque no siempre. Los síntomas presentes durante el mes siguiente al episodio traumático se denominan Trastorno de Estrés Agudo.
Existen estrategias dentro de la Terapia de Conducta que resultan efectivas en el afrontamiento de estos problemas.
* Nota: Para más información póngase en contacto con profesionales. La información facilitada en esta web es sólo de carácter orientativo.

